Casi lo recuerdo como si fuera ayer. Me encontraba en la terraza del Centro Cultural de España, frente al mejor escenario posible en el Centro Histórico de esta Ciudad de México. Acababa de participar en una mesa redonda titulada los “5 sentidos en uno solo: el sentido del miedo”, en el marco del extinto festival Radio Macabro (que no tuvo ninguna relación con el festival homónimo), organizado por el Instituto Mexicano de la Radio. Casi eran las 22:00 horas del sábado 1 de noviembre de 2008. No lo digo porque mi memoria sea prodigiosa, sino porque me auxilio de las bondades de la tecnología: el escritor mexicano Alberto Chimal reprodujo el anuncio del evento en su blog Las Historias . “El reconocido escritor Alberto Chimal moderará una mesa con una selección de los más destacados escritores mexicanos del género de la fantasía, el horror y la ciencia ficción: Omar Nieto, Édgar Avilés, Lorenzo León, Bernardo Fernández (Bef) y Roberto Coria. Cada uno representará un sentido y hablaran de cómo estos se vinculan para generar miedo en los medios de comunicación”. Al terminar de hacer mi despedida protocolaria, su director Óscar Trinidad me tomó del brazo y me dijo: “Tienes que conocer a Pablo Guisa. Acaba de crear un festival de cine de horror que se llama Mórbido. Te aseguro que van a congeniar”. Y así sucedió. Platicamos brevemente y me invitó a una función especial (de medianoche, obviamente) de El tren de la carne de medianoche (Ryûhei Kitamura, 2008). No pude asistir pero el contacto no se rompió. Un año más tarde, me pidió que acudiera como invitado a la segunda emisión del festival, celebrada en el hermoso pueblo mágico de Tlalpujahua, Michoacán. Inmediatamente, me convertí en su devoto. Eventualmente, me integré a sus colaboradores con el título de “asesor literario”

Han pasado casi nueve años de esa ocasión. Sin lugar a dudas, fue uno de los momentos más provechosos que he vivido en tiempos recientes. Fue el inicio de una fructífera  relación en la que ambos nos hemos beneficiado y crecido paralelamente. Pude viajar a muchos lugares maravillosos en León, Guanajuato, Pátzcuaro, Michoacán y Puebla de Zaragoza. He conocido a directores de cine que admiro profundamente, como René Cardona, Jr., Nacho Vigalondo, Carles Torrens, Adrián García Bogliano, Tim Luna, Hideo Nakata, Joe Dante, Bernard Rose, Mick Garris y John Landis –espero que dentro de unas horas pueda sumar a Roger Corman a esa lista-. También he descubierto a talentos prometedores que se han consolidado con el paso de los años, como Rigoberto Castañeda, José Luis Gutiérrez Arias, Lex Ortega, Isaac Ezban, Christian Cueva y Ulises Guzmán; ellos –y tantos otros- son los herederos de una gran tradición de cineastas mexicanos que engrandecen el género que tanto amo. Fortalecí mi proyecto personal Horroris causa, primero como un podcast y luego como un programa de radio. Conocí –y obtuve la fortuna de su amistad- a Rocío Amézquita, viuda de Carlos Enrique Taboada, realizador que forma parte de mi corazón. He convivido con personalidades importantes desde mi juventud, como José Xavier Návar, Sergio Arau y Armando Vega Gil. Me integré como escritor en su catálogo anual, inicié mi columna semanal Tinta negra y fui autor en su publicación –que debe regresar en un mejor momento- Mórbido Magazine. Fui parte del libro “Curiel”, coedición que rinde un merecido tributo a una figura del mundo cinematográfico que no ha sido suficientemente reconocida. Me reencontré con mi viejo amigo Alfredo García, convertido hoy en un Maestro consumado del arte del maquillaje. Pude entrevistar al joven actor Freddie Highmore, la más reciente encarnación del desquiciado Norman Bates. He participado activamente en muchas actividades que el festival ha organizado, como cursos literarios, clases magistrales, presentaciones editoriales y un homenaje a Bram Stoker en contubernio con la Embajada de Irlanda en México. Pude ver las obras de teatro dirigidas por Eduardo Ruiz Saviñón, o atestiguar el talento de Waldo Facco. Y, por encima de todo, he conocido a personas maravillosas que comparten mis obsesiones y gustos más elementales, los que me hacen leal con el niño que fui alguna vez y me permitieron llegar hasta este punto: el eterno Carlos Guisa, Karyna Martínez, Abraham Castillo –y mi adorada Paulina del Paso-, Antonio Camarillo, Andrea Quiroz, Roberto Jiménez, Carolina Peláez, Edgar Beltrán –y mi también adorada Tere Caballero-, Ricardo Farías, Brenda Möller, Luis Roiz, Lucía Romero, Laura Rojas, Cristina Urrutia, Shelsy Díaz –ella ya era mi hermana no consaguínea-, Carlota Aparicio, Ilse Pérez, Salvador García, Fernanda Castro, Ximena Apisdorf, Agustín Galván y Mario Pfeiffer. Y ni qué decir de los entusiastas chicos del Mórbido Zombie Club de León. Corro el riesgo de cometer imperdonables omisiones, y me siento horrible por ello. Si lo hago, es por mi inmensa emoción.

Hace unos días leí un conteo de la revista especializada Movie Maker, donde reseña a los mejores 15 festivales de cine de género “sangriento” en el mundo. Mórbido ocupa la sexta posición, y no puedo sentirme menos que orgulloso. “Cada evento es enorme, coreografiado, bien ejecutado y diseñado […] El festival por sí mismo es tan entretenido como las películas que se muestran en él”. Sin falsa modestia, me hace feliz reconocerlo: soy parte del mejor festival de cine de horror en mi país. He visto de cerca que las cosas no han sido fáciles, pero los incontables logros sólo alientan a seguir adelante. Lo ocurrido en su primera década de vida sólo es un prólogo. Estoy seguro de que, como decía la grandiosa Aretha Franklin, “The best is yet to come”.

Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido en un programa radiofónico.

Share:
Written by Roberto Coria
Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido ahora en un programa radiofónico. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del que anteriormente era conocido como Distrito Federal.