La edición 2017 de Mórbido aún no concluye. Quedan cuatro días de estupendo cine de horror por delante, completamente en sintonía con las celebraciones a los muertos. Y uno de sus primeros momentos gratos fue el que mencionaré a continuación.

Las Universidades del mundo, así como otras instituciones académicas de gran prestigio, otorgan el grado de Doctor Honoris Causa –expresión latina que significa “por causa de honor”- a personalidades eminentes de distintas disciplinas, Artes y Ciencias por sus valiosas contribuciones a su ámbito y al conocimiento humano. Una idea similar impulsó a Mórbido a instituir el Doctorado Horroris Causa en ésta su primera década de vida. A lo largo de ese tiempo, como un acreditado festival internacional de cine, ha reunido sobradamente la autoridad profesional y emotiva para hacerlo. Naturalmente su intención es reconocer a individuos extraordinarios que han consagrado su existencia a los géneros que nos hermanan a través de obras indispensables que se han colocado indeleblemente en nuestras memorias y corazones. Sinceramente no puedo imaginar a nadie más indicado que el guionista, productor y director estadounidense Roger William Corman para recibirlo por primera ocasión.

Avala a Corman una fructífera trayectoria de más de 63 años que demuestra, sin la menor duda, que la fantasía y el horror son temas respetables. El puro hecho de habernos ofrecido, en la primera época de su carrera, las mejores adaptaciones de la obra de su paisano Edgar Allan Poe para la American International Pictures –a partir de los inteligentes guiones de Richard Matheson, Charles Beaumont, Ray Russell, Robert Wright Campbell y Robert Towne- y haber dirigido al grandioso Vincent Price, lo harían merecedor de todas las distinciones. Más allá, posee el mérito de haber impulsado en sus inicios a otros realizadores –hoy consagrados-, como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Peter Bogdanovich, Joe Dante, el recientemente fallecido Jonathan Demme, Ron Howard o James Cameron. Por sólo citar tres ejemplos de su generosidad, sus discípulos Coppola, Dante y Demme le pidieron aparecer –como un gesto de gratitud- en dos de sus cintas mayores. En El Padrino, parte II (Coppola, 1974) fue miembro de la comisión del Senado que investigaba los vínculos de Michael Corleone (Al Pacino) con el crimen organizado. En Aullidos (Dante, 1981) pudimos verlo en una caseta telefónica –de hecho Corman produjo en 1978 su debut fílmico Piraña-. También tuvo una fugaz aparición como el Director del FBI Hayden Burke en El silencio de los inocentes (Demme, 1991).

En este punto, muchos tratarán de decidir cuáles son sus filmes favoritos del cineasta. Yo diría que todas me han entregado tanto en diferentes maneras. Su ceremonia de investidura como Doctor Horroris Causa –en la que estaba visiblemente conmovido- evocó a una de sus películas más reconocidas, La máscara de la Muerte Roja (1964), la cual amé instantáneamente desde que la conocí en la televisión cuando era niño. Eso se llama perdurabilidad.

Roger Corman siempre representará el triunfo de la creatividad sobre lo mundano, la supremacía de la autenticidad sobre el artificio. El hombre es ejemplo de congruencia,  determinación y constancia. Nos enseña que la convicción, el auténtico amor por lo que haces, vence las barreras y lo hace todo posible. Por ello, le debemos inmensa gratitud.

Lo saludo y lo venero, Doctor Corman.

Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido en un programa radiofónico.

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Written by Roberto Coria
Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido ahora en un programa radiofónico. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del que anteriormente era conocido como Distrito Federal.