Por Eric Ortiz García

Dos de los proyectos más esperados de la décima edición de Mórbido Fest fueron los liderados por los mexicanos Gigi Saul Guerrero y Lex Ortega. Estos dos directores trabajaron juntos en 2014, cada uno dirigiendo un segmento de México Bárbaro, la antología de terror sobre leyendas mexicanas creada por el propio Ortega.

Ahora, Gigi estuvo presente en Mórbido para el estreno mundial de La Quinceañera, una serie web que realizó junto con su equipo de LuchaGore, compañía basada en Canadá. Si bien La Quinceañera es una serie dividida en siete episodios, y con miras a una segunda temporada ya que todo queda abierto al final, en Mórbido se pudo ver la primera temporada completa y sin interrupciones.

Como su título indica, La Quinceañera es sobre una jovencita que está a punto de celebrar la tradicional fiesta de los 15 años. Su familia de origen mexicano radica en Texas, Estados Unidos, y están a cargo de un restaurante; sin embargo, su padre y su tío han accedido a tener negocios con una poderosa familia criminal, lo cual dará pie a una verdadera tragedia que manchará de sangre la ceremonia de los 15 años.

La Quinceañera es el primer trabajo de larga duración de la directora Guerrero, tras haber filmado varios cortometrajes como El Gigante y M is for Matador. “La Quinceañera fue una oportunidad que nuestro equipo necesitaba antes de hacer un largometraje, no solo para experimentar lo que significa contar una historia más larga, sino para trabajar en el desarrollo de los personajes”, afirmó Guerrero tras la presentación de su serie en Mórbido.

La Quinceañera aprovecha el tipo de narrativa que se usa en las series para jugar con el tiempo y explorar todos los detalles que provocaron la matanza en los 15 años, antes de convertirse en una historia con tintes de venganza, empoderamiento femenino, y clara influencia de Quentin Tarantino y Robert Rodríguez. “La Quinceañera es violenta y sangrienta, pero no solo es eso. También es acerca de los personajes femeninos y lo que representan. Eso fue muy importante porque creo que nunca hemos visto a una chica de 15 años y a una abuela mexicana patear tantos traseros”, concluyó Gigi.

Lex Ortega, por su parte, regresó a Mórbido con la secuela México Bárbaro II, siendo el único director en volver a aportar un cortometraje. El nuevo roster de directores también incluye a Abraham Sánchez, Diego Cohen, Fernando Urdapilleta, Christian Cueva y Ricardo Farias, Michelle Garza, Carlos Meléndez y Sergio Tello.

Los cortos van de una comedia negra sobre la brutal venganza de una familia contra su abusivo padre (“Potzonalli” de Urdapilleta), una historia en la que un par de niñas practican un conjuro buscando revancha ante sus compañeras bullies (“Ya es hora” de Meléndez), a una metáfora sobre las consecuencias de la drogadicción (“Exodoncia” de Ortega), entre varios otros.

En entrevista, Lex Ortega nos compartió más detalles sobre México Bárbaro II y reflexionó sobre el panorama actual del cine de género en México.

De forma autocrítica, ¿hubo algo que sabías tenía que mejorar respecto a cómo realizaron la película original? 

Sí, desde luego. Me siento muy orgulloso de lo que logramos con México Bárbaro, pero es inevitable que mientras más la ves, más cosas encuentras.

Si tuviera que enumerar cambios radicales de la primera entrega sería que fuimos mucho más estrictos con la duración de los segmentos, y la otra que no están divididos por cortinillas. Además, tratamos de hacer algo que quizá no tenga relevancia a nivel narrativo, sin embargo es como “un pequeño juego con el espectador”: todos los cortos tienen algún elemento que se repite en otro segmento. Estaría padre ver si alguien los descubre todos. Desde luego hay unos más obvios que otros.

¿Cómo se relaciona tu cortometraje con el tema de las leyendas mexicanas?

El tema de la drogadicción forma parte del contexto para contar la historia, en realidad mi leyenda es un híbrido entre el Hada de los Dientes y el Ratón Pérez.  Decidí hacer un híbrido porque investigando, me encontré con que en algunas partes del norte del país era más popular el Hada, y en la parte centro y sur coincidíamos en el ratón.

¿Sientes que algo ha cambiado – para bien o para mal – en el panorama del cine de género en México en estos tres años desde México Bárbaro?

Creo que definitivamente para bien, en específico de los directores de México Bárbaro, en aquél momento habíamos varios sin largometrajes; hoy la historia ha cambiado y muchos ya estrenamos ópera prima [Atroz en el caso de Ortega], otros están en post-producción de la misma y otros se han involucrado en proyectos más grandes. Me encantaría que eso mismo o más pasara con los nuevos directores de México Bárbaro II.

Esto no es debido a la gracia del Espíritu Santo, ni siquiera creo que se deba tanto a México Bárbaro, sino a la constancia y dedicación que cada director ha puesto en sus carreras. Lo que sí te puedo asegurar es que México Bárbaro fue, y sigue siendo, una gran plataforma para que el trabajo de los directores sea visto, se conozca y se muestre a nivel mundial.

En general, creo que cada vez se están haciendo cosas más chidas, arriesgadas y sin depender de fondos que a veces parecieran inalcanzables para los que hacemos cine de género. Creo que en general va por buen camino.

Share: