Por Eric Ortiz García

Dentro de la oferta de cine independiente americano de la décima edición de Mórbido Fest, sobresalieron Mohawk, el segundo filme de Ted Geoghegan (tras We Are Sill Here), y 68 Kill de Trent Haaga, el alumno de Troma Entertainment que anteriormente se había destacado como guionista de Cheap Thrills.

Mohawk es una película de época que se desarrolla en 1814, durante la llamada guerra anglo-estadounidense entre Estados Unidos y el Imperio británico. La tribu de los Mohawk permaneció neutral en dicho combate, pero la trama del filme surge a partir de una situación complicada, con algunos Mohawk dispuestos a pelear en contra de E.U.

Los protagonistas son tres jóvenes, una mujer y un hombre Mohawk, además de un soldado británico, este último fungiendo como el equivalente a un misionero al tratar de convencer a los nativos de pelear de su lado, ya que el Imperio británico no pretendía apropiarse de sus tierras. Cuando el varón Mohawk se precipita y ataca a un grupo de soldados americanos, da inicio una lucha en tierra nativa que terminará derramando sangre de ambos bandos.

Mohawk es una producción bastante cuidada, que en un momento se enfoca en un escenario minimalista: los soldados americanos, con su despiadado líder, persiguen a la chica Mohawk y a su amante británico con la intención de aniquilarlos. Mohawk fue descrita por Geoghegan, invitado del festival, como una cinta totalmente anti-Donald Trump, aunque no por esto el director/escritor crea personajes planos; algunos de los americanos, por ejemplo, no están de acuerdo con las acciones de su líder y llegan a sentir empatía por los nativos, más allá del miedo por estar en territorio foráneo. A su vez, Geoghegan juega con este temor a los Mohawk y empodera a la protagonista para un desenlace violento.

68 Kill, por su parte, es una comedia negra plagada de mujeres, más que empoderadas, realmente psicópatas. El protagonista Chip es un hombre tranquilo que está perdidamente enamorado de su novia Liza, una rubia que para pagar las deudas se tiene que prostituir con un hombre mayor. A pesar de los consejos de su compañero de trabajo, Chip nunca se da cuenta de lo obvio: es cuestión de tiempo para que la agresiva Liza le traiga problemas. Su enamoramiento y actitud sumisa lo hará seguirla a todos lados, incluso cuando a ella se le ocurre – al estar cansada de ser pobre – hacerse de unas pistolas y robarle a su cliente los $68 mil dólares que mantiene en su casa.

La cinta de Haaga es una de esas que suceden en el transcurso de varias horas, siendo una aventura totalmente sorprendente e impredecible para el protagonista. No solo es descubrir y tratar de asimilar que su amada Liz es una asesina, sino que el sur de Estados Unidos en la visión de Haaga parece estar lleno de psicópatas, y Chip tendrá la mala suerte de toparse con un buen número de ellos. Chip aprenderá a la mala a no caer tan fácil ante los encantos de una mujer, mientras que Haaga no titubeará a la hora de incorporar su gran sentido del humor en los momentos de violencia, incertidumbre o romance.

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