Seguramente han visto los siguiente en sus redes sociales: alguien les pide que suban la portada de un álbum musical que les haya gustado y que “nominen” a varias otras personas a hacer lo mismo. Cuando comenzó a expandirse, obviamente aparecieron nuevas versiones, algunas con portadas de videojuegos y otras, como de la que voy a hablar hoy, con portadas de libros, un juego al que me invitó el gran Roberto Coria.

No me gusta seguir ciertas reglas. Me causa urticaria el que “no me permitan” hacer algo. Por ejemplo, en estos juegos de las portadas, la primera regla es “no hace falta que digas por qué”. Para empezar, bueh, una de las razones por las que todos lo hacen es porque un amigo se los pidió. Además, el que se incluya el mismo texto dentro de todos los juegos hace que se invalide la regla.

Tuve que pensarlo bastante. Mi primera opción había sido Retorno a Brookmere, de la colección Elige tu propia aventura de la editorial Timun Mas. Sin embargo, otro libro empezó a aparecer en mi mente y es ese el que elegí.

Cualquiera que haya crecido en los 80 tiene presente la revista Selecciones del Reader’s Digest y los libros que lanzaban. Uno de ellos, Los Poderes Desconocidos, fue para mí la evolución después de comprar cada domingo un ejemplar viejo de Duda: Lo Increíble es la Verdad, una revista que habría enloquecido de gusto a Fox Mulder, porque estaba llena de casos de ovnis, animales fantásticos y parapsicología, entre muchos otros temas.

El libro de Selecciones era un recopilatorio de todo tipo de teorías de conspiración y conocimiento enciclopédico de aquellos temas. Además, el mundo de los monstruos tenía un lugar muy especial, con explicaciones acerca de Nessie, vampiros, hombres lobo y otras criaturas. Gracias a este libro (que pedí me compraran a los seis años), aprendí los nombres de Lon Chaney, Christopher Lee y Bela Lugosi y ello me condujo a no descartar las películas que constantemente eran transmitidas por Canal 11.

Los ovnis también estaban presentes. Las clásicas naves en forma de platillo, las teorías de su participación y aparición a lo largo de la historia humana, aunque no al nivel casi ridículo en el que el canal History Channel usa el recurso en estos días, en los que solo falta que hagan un programa acerca de cómo las teorías de conspiración de extraterrestres son creadas por extraterrestres.

Un tiempo después, varias de esas historias fantásticas y teorías excéntricas ya eran de mi dominio. Los domingos se trataban de visitar a mis primos, escuchar la misma música del mercado sobre ruedas cercano a mi casa y en la noche, sentarme a ver Invasión Extraterrestre, La Dimensión Desconocida Alfred Hitchcock Presenta. Y ese gusto por el más allá, por los límites de lo conocido, por la pseudociencia, me sigue acompañando todos los días.

Al ver la portada del libro, no puedo evitar recordar lo enorme que era cuando lo tomaba con mis manos de seis años. Tampoco puedo dejar de relacionarlo con una de mis series de TV favoritas de todos los tiempos: Fringe, en la que Olivia Dunham, una agente del FBI, recluta a Peter Bishop, un estafador, para que le ayude a liberar a Walter Bishop, su padre y, literalmente, un científico loco, para resolver casos que no tienen explicación. Es un poco de The X-Files combinado con esos pasquines como Duda, la receta perfecta para alguien como yo. Sobra decir que reí y aplaudí el día en el que hicieron una intro con el aspecto de una serie de los 80.

Y esa es la explicación. Los Poderes Desconocidos me puso en el camino en el que me encuentro hoy.

Yo los nomino a ustedes, que leen esto, a compartir todo lo que aman.

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