De tres en tres, dice el adagio, se van los famosos. En un par de días, dos de los actores más reconocidos en las pantallas mexicanas, dejaron este mundo para encaminarse a otros planos de existencia.

Rogelio Guerra fue un actor que inició su carrera en el teatro, la continuó en el cine y destacó en telenovelas. En el cine, recordamos su participación en películas mórbidas como Las Momias de San Ángelacompañado de Mil Máscaras y Lorena Velázquez. Aunque no tiene que ver con el horror, también tenemos en la mente al Águila Real, el corrupto comandante de policía en la telenovela Nada Personal.

María Rubio tuvo una prolífica carrera que comenzó en televisión y que también la llevó al cine. Participó en Venganza Diabólica, una película en la que hay una muñeca sospechosa y maldita, además de la versión en telenovela de Doña Macabra. Pero por el papel que siempre la recordaremos es el de Catalina Creel, la psicótica matriarca de la telenovela Cuna de Lobos. Su interpretación es todo un hito en la historia de la TV mexicana, pues, a diferencia de las historias rosas y cursis que generalmente se acostumbran en las telenovelas, Cuna de Lobos tenía una atmósfera tensa y macabra. El personaje de Rubio se volvió emblemático y el final de la historia fue uno de los mejores y más vistos para un producto de su tipo.

 

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