Un grupo dedicado a los asesinatos industriales usa tecnología que les permite invadir la mente de cualquiera y convertirlos en su arma. Dentro del cuerpo de otras personas, los asesinos comienzan a perderse en las vidas y recuerdos propios y ajenos.

 

Sinopsis

Segundo largometraje de Brandon Cronenberg el cual narra la historia de Tasya Vos, una agente especial que trabaja para una organización que cumple encargos para gente poderosa que requiere asesinar personas en beneficio propio sin dejar evidencia.

 

Tráiler

Reseña

El nombre Cronenberg se ha convertido en un referente en toda regla. Además del peso que lleva el apellido, series animadas como Rick and Morty han convertido la palabra en un sustantivo, para describir humanos mutados de manera monstruosa. Es un resumen genial del significado al que nos remite: cuerpos maltrechos, transferencia de ideas, manipulación de mentes, cabezas que explotan, fusiones malsanas. Es decir, se ha convertido en sinónimo de body horror, un subgénero que bien podríamos renombrar como Cronenberg.

Con Possessor, la segunda película de Brandon Cronenberg como director, la tradición continúa y no pierde tiempo para aterrorizar. En los últimos años, es posible que algunos espectadores se encuentren con que se sienten desensibilizados ante la violencia que ven en diversas películas y series, que probablemente no dedican mucho tiempo a la estética de la misma y solo muestran asesinatos y mutilaciones gratuitas, sin darle juego a la imaginación y los tropos del terror. Brandon Cronenberg se enfila a un camino distinto y, en los primeros minutos, vemos a una mujer que introduce una especie de conector en la parte superior de su cabeza y es retratado de una manera tan cruda, que puede sentirse el extraño aguijón mientras penetra el cráneo de la desconocida. A continuación, la mujer comete un asesinato, musita algunas palabras, intenta suicidarse y es abatida a tiros.

En otro lugar, una mujer completamente distinta despierta de lo que parece ser un sueño, pero aprendemos, rápidamente, que en realidad ha invadido la mente de la improvisada sicaria. Su nombre es Tasya Vos y es de las mejores asesinas que usan la técnica de la invasión de cuerpos. Sin embargo, las ideas, las vidas de sus huéspedes, han comenzado a dejar rastros en su mente. El grupo obtiene un nuevo contrato que les permitirá asumir el control de una empresa multimillonaria, pero ¿estará lista Tasya para dejar ir todo lo que va recogiendo en el camino del intercambio de cuerpos?

Possessor es una película que, de inmediato, se sentirá familiar para los aficionados al body horror y, sobre todo, a quienes han seguido la carrera de David Cronenberg, el padre del director. Y es que, por ejemplo, esa ósmosis entre la carne y la mente, que ocurre en varias de sus cintas, es un tema recurrente. Tan solo el momento en el que la conciencia de Vos abandona su cuerpo, es digna de una pesadilla, pero una pesadilla que vive en nuestro subconsciente y que reconocemos al verla.

Otra de las marcas registradas de la familia Cronenberg es precisamente esa fusión en la que participan dos o más personas. A pesar de que Vos recibe, después de cada “trabajo”, una calibración que la devuelve a su estado base, es notorio el que cada invasión va dejando algunos residuos mentales y emocionales en su ser, mismos que poco a poco, la han obligado a tener que ensayar la manera en la que se supone que habla, se expresa y siente, específicamente al visitar a su esposo, de quien se ha separado y quien está a cargo de su hijo. De hecho, esa confusión de personalidades es muy importante cuando Vos invade el cuerpo de Colin Tate, empleado de la monstruosa corporación de la planean apoderarse y quien tiene una relación con Ava Parse, la hija del CEO. La pérdida de la propia identidad y la confusión acerca de quién está en control, son los ejes conductores del camino de Tasya Vos, cuyos altibajos emocionales y mentales son retratados mediante la gran actuación de Andrea Riseborough, aunque el crédito debe compartirlo con Christopher Abbott, cuando él alberga ambas personalidades.

La película proporciona, en todo momento, una sensación de incomodidad, de ansiedad. El uso de efectos prácticos, en su mayoría, ayuda a que cada golpe, cada litro de sangre, cada hueso roto y ojo perforado, duelan al espectador. Aquí no hay dos superhéroes golpeándose y tirando edificios con personajes anónimos que mueren sin que los consideremos. La violencia es de uno a uno, cruda, detallada y realista. Pero ese realismo también desaparece en ocasiones, para bien de la película, que además de hacer homenajes de David Cronenberg, se toma su tiempo para mostrar inspiraciones salidas de los animes de ciencia ficción y del giallo, en dos momentos decisivos en la trama. Además, hay claros homenajes a la estética del cine de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, que podrán notar en las escenas de trabajo dentro de Zoothoo, la orwelliana corporación en la que trabaja Colin Tate.

No queremos revelar qué es lo que pasa en la cinta, pero podemos decir que el viaje emocional, de descubrimiento y aceptación, así como el abandono de los traumas y de las anclas de Possessor, es un recorrido perverso por las mentes de personajes emocionalmente rotos, pero que buscan, a toda costa, una estabilidad que les permita seguir viviendo y avanzando. Estaremos muy atentos a lo que Brandon Cronenberg tenga que decir en sus próximas películas.

 

Possessor: Controlador de Mentes (Possesor)

Dirigida por Brandon Cronenberg

Protagonistas Andrea Riseborough, Christopher Abbott, Tuppence Middleton

Estreno 4 de febrero

Gracias a +QueCine Cinépolis

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