Este artículo contiene lenguaje fuerte  que podría ser ofensivo para algunas personas. Contenido gráfico visual y escrito, así como violencia ficticia y/o gore inquietante. Leerlo es decisión tuya.

En el horror hay ocasiones, muy famosas, en las que la línea donde terminan las buenas costumbres es cruzada por personas sin miedo (o de poca cordura): Deodato Tom Six por ejemplo. Y no podemos dejar de lado a las personas que todo mundo salta de inmediato a llamar “enfermas” como Karen Greenlee.

¿Por qué Karen?, porque pasó unos días en la cárcel por robarse un cadáver dos días para usarlo como objeto de gratificación sexual, y en el procedimiento legal admitió que lo había hecho con otros entre 20 y 40 hombres, todos muertos. A Karen Greenlee no le gustan los vivos. La línea fue cruzada. Muchos curiosos se quedan con la ficción, la forma en la que sólo eres tachado como “diferente”, o “rarito”.

Nekromantik

Es una de esas películas que una vez que la viste, es imposible olvidarla. Rob, que trabaja para una compañía que recoge cadáveres de la vía pública, un día decide hacerle el regalo más romántico a su novia Betty: un cadáver para sus noches de tríos.

Una muy extraña cruza entre porno y horror, increíblemente gráfica, y para nada recomendable para gente que sigue las buenas costumbres o comió durante las doce horas anteriores a ver la película. Está de más decir que está prohibida en una cantidad impresionante de países, al igual que su todavía más grotesca secuela, que provocó que la policía entrara a la casa del director a arrestarlo y tomar todo el material relacionado con la filmación.

 

El necrófilo de Gabrielle Wittkop

La naturaleza de las novelas es descriptiva, gente como Stephen King o Neil Gaiman toman todo el tiempo que necesitan para asegurarse de que el lector imaginó a la perfección la escena. Y luego está Wittkop. Su novela está escrita en forma de diario y cuenta la historia de Humbert Humbert y su hobby.

Por supuesto el hobby de Humbert es la necrofilia, sin importar el sexo, la raza y hasta la edad de sus parejas: niños, adultos, ancianos, nada se salva. La novela de Wittkop es tan… detallada, que a momentos parece venir de un lugar mucho más oscuro, con descripciones  de lo que le puede suceder a un cadáver en pleno acto sexual, como ojos que se salen de sus órbitas, sangre que sale por la boca y mucho, mucho más.

necrophilliac

I Love the Dead

Los shock artists siempre buscan impresionarte, se alimentan de la pasión desbordante de las personas que se impresionan con su material y ahora hablaremos de uno de los amos y señores, si no es que el inventor del shock rock. No, no es Marilyn Manson.

No necesita introducción. Ha hecho esto durante años y toca temas que van desde las drogas, hasta la muerte, el sexo y la combinación de las tres. Gracias a él tenemos la frase “Yo amo a los muertos… antes de que se enfríen”.  Alice Cooper, por supuesto.

https://www.youtube.com/watch?v=BZJDKRE4M_Q

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