Por Pedro Soto de Landa

La fascinación por los asesinos seriales se ha convertido en un tema que da de qué hablar. Libros, películas, novelas gráficas y series son fanáticos del tema, llevando a la vida y recreando los actos de asesinos que incluso llegan a cautivar al público. Tal vez sea el morbo o el enorme interés de entender hasta dónde llega la naturaleza humana lo que nos hace consumir asesinos hasta más no poder. Hagan un simple experimento: vean la guía de su servicio de televisión, lean un par de artículos de cultura popular o chequen la lista de los best Sellers del mes; créanme, un asesino ocupará más de un lugar. Y tal ves no suene muy cuerdo, pero la verdad es que estos adictos a la muerte dan buen material. No estoy diciendo que apoyo a los verdaderos monstruos, pero soy fanático de los ficticios. Dexter, por ejemplo, va por su octava y última temporada, convirtiendo al pelirrojo carismático en uno de los asesinos seriales más influyentes y respetados de los últimos tiempos. Qué decir del padre de los caníbales, Hannibal Lecter. El personaje de mirada cala huesos, se convirtió en una deidad fílmica gracias a la interpretación de Anthony Hopkins, su éxito fue tal que se han realizado múltiples películas y más recientemente, una serie de televisión.

Pero hay un asesino que causó pánico colectivo cuando hizo su prima aparición. Nacido en una novela y llevado a la fama al ser interpretado en la pantalla grande por Anthony Perkins. Columna vertebral del cine de terror, este asesino ha sido interpretado varias veces y esta vez vuelve a reencarnar en la pantalla chica. Carismático, pero en realidad bastante tocado, provocó que cientos de mujeres dejarán de bañarse o simplemente que no cerrarán los ojos aunque les entrara jabón a los ojos. Me refiero, por supuesto, al gran Norman Bates.

Norman Bates, es conocido por ser el dueño y encargado del Motel Bates. Hijo de mami que odiaba a las mujeres y era manejado como títere por su madre (muerta, por cierto). En la novela homónima a la película que le dio fama, es descrito como un tipo que desde pequeño sufrió abusos emocionales constantes por parte de su madre. Ella lo convenció de que todas las mujeres eran unas “zorras” y que el sexo era un simple acto banal que no tenía sentido. Reprimido, Bates se transformó en un asesino que acechaba dentro de su gran motel. Su arma favorita era un gran cuchillo de cocina. Y su modus operandi no era muy atractivo que digamos: se vestía con la ropa de su difunta madre (confundiendo al espectador en un principio) y apuñalaba a sus víctimas cuando menos lo esperaban; mientras tomaban un “relajante” baño, por ejemplo.

Tal vez Bates suene como un gran personaje ficticio que conmovió de manera escabrosa a los espectadores de su época. Pero la realidad es que Bates no es para nada ficticio, su creador, Robert Bloch, quien escribió la novela Psycho, se inspiró en un asesino 100% real: Ed Gein.

Él hizo una breve aparición en mi columna del día de las madres, pero hoy hablaremos un poco más del modelo para crear a Norman Bates.

Gein nació en Estados Unidos en 1906. A este asesino y secuestrador se le adjudican dos asesinatos, tal vez no sean tantos comparado con otros casos de los que les he hablado, pero Gein se ha convertido en una leyenda del mundo del crimen debido a su trágica historia. Proveniente de una familia de inmigrantes, su madre era una matriarca de mano dura y su padre, un alcohólico bueno para nada, que su madre usaba como ejemplo para que sus hijos se dieran cuenta de lo que no tenían que llegar a ser. Gein desarrolló una conexión enfermiza con su madre, Edipo quedaría humillado.

Al igual que a Bates, el constante abuso emocional por parte de su madre, llevaron a Gein a desarrollar severos traumas. Comenzó a secuestrar y asesinar mujeres. Las autoridades de aquella época sólo pudieron incriminarlo por dos asesinatos, pero su casa en sí era un museo de evidencias. La policía encontró varias cabezas de mujeres, lámparas y otras decoraciones echas con piel humana, cráneos, labios y orejas. Es lo que revelaron algunas fuentes lo que llevó el caso a trascender en la historia: al morir la madre Gein, su trauma fue tal que decidió cambiarse de sexo. Aunque no lo llevó a cabo, sí llegó a vestirse como mujer, usando piel humana y máscaras con el rostro de sus víctimas. ¿Ya lograron ver el enorme parecido con Bates?

Bates-Motel-1

Gein se convirtió en un ícono de la cultura pop. Novelas, canciones y películas como The Texas Chainsaw Massacre, le hicieron tributo más de una vez. Pero como la adaptación de Psycho no hubo otra. Hitchcock logró darle vida a Gein creando a uno de los monstruos del cine más emblemáticos de la historia. Ahora Bates regresa a los televisores con la precuela -contemporánea- de la cinta que le dio fama. La serie ha recibido críticas positivas, pero queda en ustedes juzgarla. No se pierdan Bates Motel, y recuerden que al ver a Norman a los ojos, están viendo a Gein, un asesino que camino en esta tierra, como cualquier otro mortal.

Bates Motel se transmite todos los lunes a las 22 hrs por Universal Channel. Norman regresa con una secuela contemporánea en un reto narrativo que pueden seguir y analizar. 

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